domingo, 15 de marzo de 2015

Subida a Carrascoy, 30 de marzo de 2014

Tras haber subido a las partes más altas del monte de El Valle de Murcia, ahora toca subir el pico vecino: el monte de Carrascoy. En concreto, el reto es llegar hasta la antena más alta, cómo no, monte a través.


Una vez aparcados los coches en la base de la montaña, empieza la subida. Y qué mejor forma de empezar, que una pequeña escalada...


Y, tras ella, seguimos por la montaña, una montaña no muy diferente a la que hay en El Valle, por lo menos los primeros metros.






Es cuando llegamos a la primera cima pequeña, cuando nos percatamos de que el monte presenta una vegetación un tanto diferente a la que estamos acostumbrados...


En lugar de tener muchos árboles y espacio entre ellos para poder caminar con tranquilidad, aunque sin perder dureza, esta montaña está formada por una multitud de arbustos de media altura, entrelazados entre sí, y llenos de pinchos que se clavan y arañan. 


Decidimos atravesar la montaña en línea recta, dejando de lado un posible camino de tierra. Esta decisión nos lleva, viéndolo a posteriori, a una experiencia inolvidable que a muchos no nos gustaría repetir conscientemente: la naturaleza contra el hombre. La primera resistiéndose al paso del segundo, y éste luchando en grupo para vencerla y llegar a su destino.





Como ya sabéis, no hay fotos de esta dura experiencia, puesto que íbamos tan concentrados en avanzar metros que no nos podíamos detener ociosamente. Cuando ves que recorres 10 metros en 20 minutos, algo te dice que no te puedes parar ni un segundo. Las siguientes fotos las tomaron los primeros que llegaron, y dejaron constancia de que pasamos por allí...

 



El resto, intentando luchar contra la oscuridad, seguía buscando una forma de llegar al final, barajando incluso la posibilidad de pasar la noche allí y seguir por la mañana, ya que se redujo considerablemente la velocidad debido a la poca visibilidad y el cansancio acumulado.


Finalmente, todo salió bien, aunque un poquito más tarde de lo esperado. Encontramos un cortafuegos y, a través de él y sin separarnos ni un centímetro unos de otros, conseguimos llegar a la antena.

La vuelta mucho más tranquila, por aquel camino que decidimos ignorar.

Una experiencia extraordinaria que nos hizo ver que, trabajando en grupo, con paciencia y buena actitud, todo se puede conseguir.

Gracias a todos por vuestro valor y fuerza. La próxima no será tan dura, lo prometo.

¡ Domo Arigato Gozaimasu !